El Porve ganó, gustó y goleó. Le metió cinco a Midland y nos dio una semana de festejos y alegría. Párrafo aparte para la gente que copó el estadio y le dio al equipo de Sergio Benet la pata fundamental que le faltaba para comenzar la remontada.Desde temprano, el público colmó la cancha y esperó ansioso el encuentro que disputaron El Porvenir y Midland, con el regreso de los hinchas "no socios". Ese clima posibilitó tanto una actitud absolutamente distinta a la que venía mostrando en el torneo, como la tempranera apertura del marcador. La misma fue tras un tiro libre ejecutado por López que encontró la floja respuesta de Riglos y el posterior rebote en Steingard para vencer involuntariamente su propia valla. A partir de ahí, El Porve jugó con el aliento de los hinchas a su favor y con los nervios del rival. Justamente por esos dos factores, no fue de extrañar que la ventaja se duplicara. El debutante Tolosa le baja muy bien la pelota a Wilson Paredes, y el capitán se sacó un hombre de encima y definió fuerte ante Riglos. La alegría reinaba en Gerli, hasta que cerca de la primera media hora una involuntaria acción de Leonardo Kees marcó el descuento para el equipo de Libertad, que a partir de ese momento intentó inclinar la cancha a su favor y buscó el empate por todos los medios posibles. Sin embargo un tiro libre mal ejecutado por el equipo visitante, derivó en un contraataque comandado por el Chipi Vera que definió con categoría y suspenso Jonathan Ceratto, para poner el 3 a 1 y cerrar, así, el primer tiempo.
En el complemento, lejos de arrimarse a Valiñas, el Funebrero le cedió la pelota al Porve, en lo que fue el peor error que podía haber cometido. Es que las individualidades del local pasaron por arriba al visitante y redondearon una histórica goleada. Primero fue el turno del Chipi Vera, quien recuperó una pelota casi perdida y luego definió con un roscaso al ángulo que dejó boquiabiertos a propios y extraños.
Finalmente fue el turno del paraguayo Peralta, quien venció por quinta vez la valla de Riglos para decorar un resultado tan abultado como merecido con respecto a la supremacía entre un equipo y otro.