SALÍ DEL LETARGO

El Porvenir ganaba y gustaba pero no goleó y se durmió, Liniers se lo empató y rescató un inmerecido punto.
Había que mantener la punta y estirar la diferencia con los perseguidores. En Gerli se relamían porque llegaba un alicaído Liniers en el que sería el segundo partido consecutivo en carácter de local, situación ideal para lograr el propósito.
El equipo de Carlos Enrique y Luis Ventura salió decidido a ganarle al de Luis González desde el primer minuto. A base de vértigo y buen juego, El Porvenir no tardaría en demostrar quién estaba mejor parado en la cancha y quién llegaría a la apertura del marcador.
Justamente el 1 a 0 llegó gracias a una jugada de Hernán Asim que derivó en Diegp Ferreyra, el “Negro” metió el centro de primera y encontró en soledad a Denis Segovia, quien batió a Mariano Monllor con una definición acrobática.
Ferreyra siguió siendo incontenible y ya no sabían como pararlo. Un nuevo envío del “siete” llegó al corazón del área. Allí no pudo resolver Asim, pero sí Gustavo Fernández, quien entregó para que Ezequiel Lovisa le quemara los guantes al “Chino” Monllor, y éste le dejó servido el rebote para el 2 a 0 anotado por el propio Lovisa.
Sin embargo, Gastón Iglesias se apiadó del equipo de Villegas. Primero con el pitazo final con el que hizo concluir la primera etapa y, segundo, por perdonarle la segunda tarjeta amarilla a Damián Villalba cuando recién amanecía el complemento. Esta última acción fue determinante para que el partido termine en igualdad.
El DT del equipo visitante mandó a la cancha a Sebastián Lipo en lugar de un apático Ezequiel Argüello, y el ex volante de Huracán le resolvió las dificultades a su equipo.
Luego de un centro de Lipo que encontró un cabezazo de Villalba y una salvada de Manuel Peralta, el público tomó cierto temor con respecto a los avances del “Celeste”. Tras de un tiro de esquina ejecutado justamente por el “catorce” y luego de un cabezazo en el primer palo, Villalba, el que debió haberse ido expulsado, marcó el descuento debajo del arco y le llenó de dudas la cabeza a los hinchas del “Porve” quienes ya se imaginaban una victoria cómoda.
Las dudas se despejaron enseguida, un nuevo gol de Villalba enmudeció por unos minutos al estadio y el partido tomó el mismo color que tuvo toda la tarde el cielo.
Con el local sin fuerzas para ganarlo, y con el visitante con más resto pero sin audacia para ir a buscar la hazaña, el partido murió en empate.
Empate que premia excesivamente a Liniers y que castiga la relajación del equipo de Gerli.

Guido Guichenduc