ARRANQUE EN SINTONÍA

El "Gordo" Argüello sólo fue frenado con
agarrones y golpes descalificadores.
Esta mañana, El Porvenir jugó el primero de los amistosos con los que se prepara para la reanudación del torneo, que será a principios de febrero. Para hacerlo, debió trasladarse hacia Villa Soldati para enfrentar a Sacachispas. Si bien los titulares terminaron con un empate en cero, Marcelo Pascutti se volvió a Gerli muy satisfecho por lo que mostró su equipo.


De entrada el “Lila” dejó en claro cuáles iban a ser sus intenciones. No habían pasado ni cinco minutos cuando Maximiliano Estévez le propinó un duro golpe a Franco Lugo, quien por precaución le dejó su lugar a Enzo Gómez Leguizamón. Luego, el “Chanchi” buscó un nuevo blanco en Brian Ferreira, a quien no pudo dejar knock out y del que recibió más de una devolución de gentilezas cada vez que se cruzaron.

En cuanto a lo que respecta el juego, la visita fue la que manejo los hilos del encuentro, el trio de arriba integrado por Leandro Argüello, Diego Ferreyra Campeñi y Gustavo Fernández, se movió constantemente e incomodó a la defensa local, la cual no supo contenerlos.

Justamente la más clara del partido, estuvo en los pies del “Chucky”: un gran desborde y un mejor centro desde la izquierda por parte de Leandro Gómez, dejó mano a mano al delantero con el arquero César González, quien mediante una magnifica atajada, envió la pelota al tiro de esquina.

Las intervenciones de González serian una constante para el resto del partido, mientras que Sacachispas apenas pudo contestar con un cabezazo de Juan Pablo Peralta que pasó muy por arriba del arco defendido por el Peralta del “Porve”.

Quien hizo las veces de árbitro, el técnico local Gustavo Cisneros, les dio vía libre a sus jugadores para que emplearan el uso de la pierna fuerte y gracias a eso, protagonizó un episodio muy bizarro:

Argüello, debido al gran nivel que mostró, fue un imán para las patadas y tras acumular cuatro rivales que sólo pudieron sacarle la pelota haciéndolo revolcar por el piso, hizo el reclamo pertinente al improvisado juez, que confesó: “A vos te conozco, las faltas no te las cobro porque la vivís pisando”.

Las miradas de los integrantes del banco del “Porve” se cruzaron buscando una explicación a tan desopilante declaración y la indignación del 10 no se hizo esperar: al exigir de manera mesurada una contestación lógica, provocó que Cisneros hiciera otra de las suyas, emitiendo un improperio que no viene al caso reproducir.

La situación no pasó a mayores porque los dos terminaron dejando la cancha: Ángel Cuevas reemplazó al enganche y Maxi Ortiguera, ayudante de Pascutti, hizo lo propio al mando de las acciones.

Más allá del buen funcionamiento de este primer equipo de los de Gerli, que dejó muy satisfechos a todos, la principal alegría de la mañana fue haber visto en la tribuna, junto a su eterno compañero Sergio Benet, al querido Alberto Pascutti luego de superar un delicado tema de salud.

Ojalá que este buen clima que se vive tanto en lo grupal como en lo futbolístico, sea el primer paso para enderezar un barco tan complicado como el Titanic.

Alan Armada