SECUESTRO DEL ESTADO DE ÁNIMO

Las internas dirigenciales y el despido de Marcelo Pascutti fueron demasiado para El Porvenir, que cayó ante Cláypole mostrando un rendimiento desconocido y perdió una gran posibilidad de acercarse al puntero Leandro Nicéforo Alem.

Tras una semana demasiado agitada, el equipo ahora dirigido por Gabriel Ramón debía dejar atrás los problemas internos y continuar con la buena senda, en cuanto a lo deportivo, visitando nada menos que al "Tambero" de Luis Ventura y Sergio Geldstein.

De arranque, los de Gerli exhibieron sus ganas de llevarse a su rival por delante con sus tres delanteros, y enseguida pudo ponerse en ventaja, pero Guillermo Correa y Jonathan Recchia no lograban entrar en la sintonía de Gabriel Toloza.

Con el correr de los minutos, el equipo local se adueñó de las acciones con mucha actitud ofensiva pero con poca claridad a la hora de poder inquietar a un muy seguro Luciano Berro, mientras que por el lado del cuadro porvenirense se extrañaba demasiado a Sebastián Ferrario (no se volvió a presentar tras la salida de Pascutti, pero se reintegrará a los entrenamientos esta semana), ya que no existía conexión entre los tres del medio y los tres puntas.

El 0 a 0 con el que se fueron al descanso fue diagnóstico real de lo que se vio en cancha, por lo que los entrenadores hicieron salir nuevamente a la cancha a sus respectivos planteles con una actitud totalmente renovada y mucho más ganadora.

Cuando los primeros minutos del complemento dejaban ver que el primer gol del "Porve" estaba por asomar, llegó la polémica y extraña expulsión de Jonathan Recchia, justamente uno de los jugadores que estuvo en la mira de algunos dirigentes, que terminó por sepultar los planes de los de Ramón de intentar conseguir el triunfo.

Tras un tiro de esquina desde la izquierda llegaría lo peor para el conjunto gerliano: Marcos Gallego ganó muy bien en el área de enfrente y definió el partido de cabeza, a falta de más de media hora de partido.

Aún restaba mucho tiempo, pero se podía ver que el ánimo de El Porvenir estaba por el piso y difícilmente podría soñar con el empate.

En el ingresado Ezequiel Sandoval y en el propio Correa estuvieron las únicas dos posibilidades concretas de darle por lo menos un punto a un muy golpeado "Porve", pero no supieron resolver.

El final del partido marcó algo que muchos sospechaban: la semana agitada que hubo en Gerli hizo mella en el estado de ánimo de un plantel que deberá trabajar mucho junto a Ramón para volver a ser el candidato de hace sólo una semana.

Guido Guichenduc